
Un día quisimos plantar una semilla,
del deseo más grande que teníamos en el corazón.
Pero no llegó a la tierra, vino el viento y se la llevó.
Lloré mucho por ella, hasta saber lo que pasó,
que en un jardín de China, la había plantado otro amor.
Aquellos jardineros no podían cuidarla,
comprendieron con dolor,
pues era hija de su tierra,
la habían plantado con amor, y
había enraizado en su corazón.
Lo único que podían hacer por ella
era buscarle un futuro mejor.
También era hija de nuestro corazón,
volamos por ella, pudimos abrazarla,
era ya, una pequeña flor.
Y nuestro corazón estaba tan contento
que otra semilla derramó.
Quisimos que allí germinara, para volver a recogerla,
pero vimos como el viento, de nuevo se la llevó
Esta vez no lloré, sólo quería saber
hacia dónde había volado.
No te preocupes, me dijo el viento,
aquí cerquita te la he dejado.
De Guangxi a Vietnam, sólo hay un paso.
del deseo más grande que teníamos en el corazón.
Pero no llegó a la tierra, vino el viento y se la llevó.
Lloré mucho por ella, hasta saber lo que pasó,
que en un jardín de China, la había plantado otro amor.
Aquellos jardineros no podían cuidarla,
comprendieron con dolor,
pues era hija de su tierra,
la habían plantado con amor, y
había enraizado en su corazón.
Lo único que podían hacer por ella
era buscarle un futuro mejor.
También era hija de nuestro corazón,
volamos por ella, pudimos abrazarla,
era ya, una pequeña flor.
Y nuestro corazón estaba tan contento
que otra semilla derramó.
Quisimos que allí germinara, para volver a recogerla,
pero vimos como el viento, de nuevo se la llevó
Esta vez no lloré, sólo quería saber
hacia dónde había volado.
No te preocupes, me dijo el viento,
aquí cerquita te la he dejado.
De Guangxi a Vietnam, sólo hay un paso.






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