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jueves, 21 de enero de 2010

La Paz del Perdón


El perdón es la venganza de los buenos, dicen, y eso vivió Richard Luttrell, que de joven, al servicio del ejército de USA, se encontro en Vietnam con un militar similar a él, en medio de la selva, y tras dispararse uno a otro, muere el vietamita, dejandole el peor recuerdo de su vida al estadounidense: la foto del soldado vietnamita con su hija, la misma que Luttrell llevaría en su mente de por vida.

Era integrante de la división 101 aerotransportada del Ejército norteamericano, y pronto estaría combatiendo nuevamente en otra guerrilla, y allí llevaría esa fotografía que tanto tormento le causaría.

Pasaron los años, y Richard Luttrell continuaba guardando secretamente esa foto, con la esperanza de encontrar a la niña vietnamita. Algo realmente difícil, hasta que los medios publicaron la noticia, y la foto, preguntando si alguien conocía a la chica.

Años más tarde, el soldado norteamericano recibiría el perdón de la niña, y terminaría con el dolor que lo atormentaba todos los días de su vida.

Fuente: La red





Pocas cosas existen en el mundo que causen más dolor a un pueblo, que una guerra. Pienso, que es una de las autodestrucciones más absurdas del ser humano, porque tanto vencedores como vencidos pierden, y quedan destrozados en lo más profundo.

Por eso, yo no creo que el perdón sea la venganza de los buenos. Sino bálsamo para la conciencia y paz en el alma de ambos.

Admiro profundamente la fortaleza y la nobleza del pueblo vietnamita.



4 comentarios:

laura dijo...

Lola, es muy bonito, habia escuchado la historia pero ver las imagenes..... no se si es que estoy más sensible estos dias pero me he emocionado mucho. el poder del perdon y los buenos sentimientos.
un beso
laura

Mary Carmen y Fernando dijo...

Que bonita entrada Lola!!!!!.
El perdón no es un simple mecanismo para liberar de culpa a quien nos ofendió, el perdón es un mecanismo para que yo sea libre de la amargura que dejó esa acción en mi corazón. Yo puedo decidir perdonar a alguien, que no está arrepentido de verdad de haberme dañado, por que mi intención al perdonar, no es que esa persona quede libre de culpa, si no que yo quede libre en mi interior, que yo tenga paz, que yo pueda vivir bien, que haya desatado la amarra que me tenía detenida en el puerto.
Pero es muy importante saber, que el perdón no exime de culpa al ofensor, sino que libera al ofendido. Se necesita perdonar, para ser libres de las heridas del alma.
Trescientos besos x4.

gloria dijo...

Qué historia!!
Gracias por compartirla. Un abrazo.

mar dijo...

No sé que decir, me ha emocionado un montón verla llorar así